Gustavo Adolfo Hernández Barranco fue detenido arbitrariamente el 3 de mayo de 2020 en el contexto de la denominada Operación Gedeón y permaneció recluido en El Helicoide hasta el 2 de agosto de 2025, cuando fue trasladado sin previo aviso junto con otros detenidos. Según el testimonio de su sobrina, Jessica Fernanda Castro Hernández, desde ese traslado permaneció en desaparición forzada durante más de seis meses, hasta que su familia obtuvo una primera prueba de vida el 12 de febrero de 2026, confirmándose que se encontraba recluido en el Centro Nacional de Procesados Militares del Fuerte Guaicaipuro. Sus familiares denuncian que durante ese período los detenidos fueron sometidos a torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes, incluyendo alimentación apenas dos o tres veces por semana, privación de higiene durante meses, permanencia desnudos por períodos prolongados, exposición a temperaturas extremas y actos de humillación como obligarlos a introducir las manos en sus propios excrementos antes de comer. Asimismo, señalan que Gustavo, quien padece hipertensión arterial y problemas gastrointestinales, sufrió un grave deterioro de su salud debido a las condiciones de reclusión. Organizaciones de derechos humanos han documentado que los detenidos del caso Gedeón permanecieron aislados e incomunicados durante meses en el Fuerte Guaicaipuro, presentando signos de desnutrición severa, pérdida de peso y afectaciones físicas y psicológicas compatibles con denuncias de tortura y malos tratos.

