Edward Alirio Ocariz Medina es un líder comunitario y activista político venezolano que fue detenido arbitrariamente el 2 de agosto de 2024, durante la ola de represión que siguió a las elecciones presidenciales de Venezuela. Agentes de seguridad del Estado irrumpieron en su domicilio sin presentar una orden judicial y lo detuvieron frente a su familia. Tras su detención, sus familiares desconocieron su paradero durante varias horas, lo que generó temores de una desaparición forzada. Fue puesto a disposición judicial una vez vencidos los plazos legales establecidos por la legislación venezolana y, según sus familiares y representantes legales, se le negó la posibilidad de designar un abogado particular o de acceder al expediente del caso. Durante su reclusión, denunció haber sido objeto de maltrato psicológico y haber permanecido en condiciones que le privaron de atención médica adecuada, agua potable, saneamiento y alimentación suficiente. Organizaciones de derechos humanos denunciaron la falta de debido proceso y sostuvieron que los cargos en su contra carecían de fundamento fáctico y jurídico. Tras varios meses detenido, Edward fue puesto en libertad bajo medidas judiciales restrictivas; sin embargo, su caso sigue siendo emblemático de la detención arbitraria y la criminalización de ciudadanos a raíz de las protestas postelectorales de 2024.