¿Qué significa buscar justicia en Venezuela?
Cristian Alfredo Charris Arroyo
25 años
Padre de tres, barbero de profesión y deportista aficionado. Cristian era un joven muy popular del barrio La Dolorita, ubicado en Petare. El 23 de septiembre de 2018, cuando regresaba de celebrar su cumpleaños, funcionarios del FAES lo interceptaron, golpearon y le dispararon en el pecho. Lo despojaron de sus pertenencias y le dejaron allí. Cristian ingresó al Hospital del Llanito donde falleció. Su caso se encuentra en etapa de investigación, no se ha imputado a ningún funcionario y la fiscal a cargo dice no poder atender a su madre.
Cristian Charris Arroyo fue asesinado el día de su cumpleaños. Mi hijo regresaba de celebrar sus 26 años. Mientras iba subiendo las escaleras para ir a la casa de sus suegros fue asesinado por miembros de la Fuerza de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana.

Mi nombre es Carmen Arroyo, soy la madre de Christian Alfredo Charris Arroyo. Desde el 24 de septiembre de 2018 vivo con el sufrimiento de haber perdido a mi único hijo, luchando día a día por encontrar justicia y limpiar su nombre. No sólo me robaron mi más grande amor y dejaron a tres (3) niños sin padre. También decidieron manchar su nombre, el Estado venezolano lo difamó ¿qué pasará el día de mañana cuando sus hijos busquen su nombre en internet? Si no hago nada solo verán que lo acusaron de ser un criminal. Pero no, mi hijo era un hombre de bien que destacaba gracias a su oficio como barbero y su compromiso con el deporte en el sector: en La Dolorita recogimos y presentamos ante la Fiscalía 580 firmas solicitando sacar de sus expedientes criminales a Cristian.

He buscado ayuda en todos lados. Recurrí al Municipio Sucre, el Alcalde en ese momento y su mano derecha se comprometieron en ayudar a obtener justicia. Sin embargo, luego de asistir varias veces me di cuenta que sólo estaban jugando conmigo y querían que dejara de denunciar.
En la Defensoría del Pueblo no fue mucho mejor, cuando fui a realizar la denuncia, me asignaron a un abogado quien se comprometió a hacerle seguimiento al fiscal de turno y a los tribunales de la causa. Sin embargo, cuando lo llamé para saber qué había pasado, me dijo que el Defensor del Pueblo estaba priorizando investigaciones de las muertes de jóvenes en el contexto de protestas motivo de las investigaciones de la Corte Penal Internacional. Hasta el día de hoy no me ha dado respuesta, no realiza su trabajo.

Fui paseada y ruleteada por distintos organismos. En el Helicoide no quieren darme información, he ido tantas veces e, incluso, he visto al asesino de mi hijo activo en el grupo táctico del comando de Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). Lo he visto, sin poder hacer nada, llena de dolor y sufriendo la indiferencia de los funcionarios.
Sin embargo, a pesar de tanto maltrato también he podido ver la luz gracias a mi comunidad. Su apoyo y el cariño que sienten por Cristian es invaluable. Me apoyaron cuando intentaron desaparecer el cuerpo de la morgue, salieron a protestar conmigo frente a la Fiscalía General y han homenajeado a mi hijo con torneos de basquetbol y un mural en la cancha donde jugaba. Todo este amor me hace saber que no estoy sola.
Sabemos que no se le puede pedir justicia al Estado venezolano y que este va a hacer hasta lo imposible para que no la obtengamos. Pero no me rindo, jamás me rendiré.
Se que los crímenes de lesa humanidad nunca prescriben y el día que yo ya no esté para exigir justicia por mi hijo estarán sus hijos, quienes aún son pequeños pero irán creciendo sabiendo de esta lucha que nos han impuesto.
Lucho por ti Cristian, pero también por las otras madres y familias que han sufrido lo mismo que nosotros
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Cristian Alfredo Charris Arroyo
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